DELIRIUM (2016) LACUNA COIL

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Cuando las circunstancias cambian, las opciones se limitan a dos: o se va todo a tomar por saco, o alguien agarra las riendas, junta los pedazos del suelo y se las ingenia para armar algo. Por lo general, cuando se da este ultimo caso, vaya a saber por qué, el resultado suele ser grandioso.
A principios de 2014, Lacuna Coil perdió a su guitarrista y al baterista y, cuando muchos daban por muerta a la banda, Marco Coti-Zelati – bajista y fundador- decidió que también podía ocuparse de la producción, la guitarra, el teclado, el sintetizador e idear el arte del nuevo disco y el resultado es “Delirum”, un álbum colosal que da un giro importante a la trayectoria del grupo.
El vuelco que ha dado el sonido de la banda tras el alejamiento de los dos miembros y la incorporación de Ryan Blake Folder en la batería ha dado buenos frutos, a pocas semanas de su salida a la venta, ya es el mejor ubicado en las listas de ventas, de los ocho discos que ha sacado hasta la fecha.
Partamos de la base que todo el álbum es oscuro, teatral y siniestro, un paseo, por momentos claustrofóbico, a través de la locura a la que las situaciones cotidianas pueden llevarnos.
“House of Shame” abre el disco con una intro orquestal que se ve interrumpido apenas a los 15 segundos por un rugido que Andrea Ferro saca desde el fondo de las entrañas y de ahí en adelante, todo se transforma en un auténtico espiral de locura,.
11 canciones que dejan a un lado la parte más melódica de la banda para adentrarse en el metalcore más comercial, algo que los propios fans has bautizado como Gothcore. Ferro, en esta oportunidad, tiene mucho más protagonismo y pasea sus growl en primer plano en vez de estar relegados a las voces de fondo.
Cristina Scabbia, por su parte, hace uso de todo su registro vocal de extremo a extremo. Se angustia – como en el track que da título al álbum y que vuelve a rozar lo gótico y nos deja unos gritos desgarradores de la cantante – se hunde e intenta levantarse en “Blood, Tears, Dust” (donde colabora Mark Vollelunga de Nothing More) y enfrenta a un Ferro violento y posesivo en «Claustrophobia» o lo calma cuando roza la desesperación en “Take me Home”, que tiene una intro y un cierre que marca el tick tock del paso del tiempo con un canto infantil bastante enloquecedor y tiene un ritmo circular que termina por acentuar la sensación de locura.
“Broken Things” es quizás la canción que más se asemeja a los trabajos anteriores. La vocalista haciendo gala de toda su voz y Ferro cantando en su tono habitual. Todo matizado con un sonido tenebroso/cinematográfico que los toques árabes del estribillo ayudan a crear.
“Downfall” es el respiro en medio del caos. Triste, melancólica y con un solo de guitarra a manos de Myles Kennedy (Alter Bridge) que recuerda a los de Richie Sambora en los ‘90
En “You Love me Cause I Hate You”, reina la batería: lenta, densa y pesada que le confiere un tono angustiado a un dialogo que contrapone el enojo de Ferro a la obsesión de Scabbia. Situación que se repite en “My Demons” y que, salvo por el solo de guitarra, vuelve a los ritmos circulares que delinean a la perfección las situaciones repetitivas u obsesivas de la vida.
“Ghost in the Mist” nos devuelve al Metalcore y en “Ultima Ratio” el teclado toma la batuta y alterna sonidos más electrónicos para cerrar el álbum.
La “Deluxe Edition” incluye tres bonus track de los cuales, el más sorprendente es una versión de “Live to Tell” de Madonna. Y cuando digo versión, no me refiero a “le agrego guitarras distorsionadas la misma canción para que parezca metalera” No señores, hablo de apropiarse y darle un aire distinto y un nuevo sentido a una canción que, en sus orígenes, no podía ser más Pop. Así que, aunque “Breakdown” y “Live the Pain” son dos buenos temas, sólo por Live To Tell, ya vale la pena pagar la versión deluxe.
“Delirium” es un álbum compacto, sin fisuras que resbala de un estilo a otro en una amalgama perfecta y nos muestra a la banda en sus nuevas ropas (camisa de fuerza en este caso). Un álbum que no repite nada de lo que los italianos han hecho hasta el momento. Que resulta conceptual sin serlo realmente porque, a decir verdad, no se toca directamente el tema de la locura pero en cada detalle, en cada palabra, en el desarrollo de cada una de las canciones, se percibe la inspiración obtenida tras el paseo que la banda hizo por el hospital mental abandonado de Milán.
¡Larga vida a Lacuna Coil señores!

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