Cultura musical para indios y salmones

CANCIÓN ANIMAL (1990), SODA STEREO

en ÁLBUMES/PORTADA - SLIDE por

Si eres argentino, o latinoamericano más bien, puedes dejar de leer este artículo; ¿qué te voy a contar yo que ya no sepas de este álbum? Ahora bien, si eres español y esta banda no te suena de nada, entonces sigue leyendo pues voy a hablarte de una de las mejores bandas de Latinoamérica (para mí la mejor) y de uno de los más grandes álbumes que se han hecho en tierras argentinas. Soda Stereo son Gustavo Cerati (que falleció en 2014 tras un largo coma), Zeta Bosio y Charly Alberti. Podría haber elegido cualquier disco de Soda, todos son buenos, cada uno en su contexto y con un estilo propio fruto de la continua evolución que tuvieron como banda, sin embargo me quedo con Canción Animal, el álbum que me permitió descubrir al grupo.

Los latinos que no han vivido en España se sorprenden cuando les dices que no conoces a Soda Stereo, los que viven aquí se sorprenden cuando dices que los conoces. Aunque podría hablar de lo que supuso para mí dar de manera casual con este disco (se editó en el 90 y yo lo escuché en el 93), no creo que a nadie le importe. Eso sí, me gustaría comentar que la primera vez que lo escuché no me gustó pero el mismo día que lo iba a devolver le di al botón del play en la cadena de música, como para tener algo de fondo, y esa chorrada cambió mi vida (al menos la musical).

El disco contiene grandísimas canciones que ya son clásicos del grupo y parte de la banda sonora de muchos argentinos. En su reciente actuación en Buenos Aires, Coldplay hicieron un cover de la canción más importante del disco: “Música Ligera”. La canción se incluye en la edición del concierto de la banda de Chris Martin. Esa canción es el tema más conocido de Soda, la que todos piden en sus conciertos (sobretodo el público casual) y de la que casi renuncian los fanáticos de la banda al ser precisamente ésa, la más comercial. Una canción que surgió en una prueba de sonido de un concierto y que salió casi sola, improvisada y prácticamente del tirón. El disco incluye otro gran clásico como “Té para tres”, una de las canciones más íntimas de Cerati en la que refleja, como en una pintura, un momento real vivido al conocer que su padre acababa de ser diagnosticado de cáncer. El disco empieza con mucha potencia con “(En) el séptimo día”, quedaba claro que atrás dejaban su pasado más funky para meterse de lleno en la música rock. Baja el pistón con “Un millón de años luz”, que tiene un riff brillante que acompaña toda la canción”. “Canción Animal”, tercer corte del álbum, una canción de sexo no explícito; en realidad muchas de las canciones de Cerati tienen un punto sexy tanto en lo lírico como en lo musical. “1990”, canción que, curiosamente, la banda nunca ha interpretado en directo y que tiene algo del “Everybody’s Talkin’” de Harry Nilsson incluida en el film clásico Cowboy de Medianoche. “Sueles dejarme solo” es una canción que encajaba perfectamente en aquella época con el inicio (al menos a nivel popular) del grunge. En “Hombre al agua”, otra de las canciones de referencia de la banda, la música se sustenta en el bajo de Zeta, que te transmite la sensación de estar en pleno alta mar, víctima del oleaje.  Más sexo en “Entre caníbales”, canción que ha sido reinterpretada de diferentes maneras en directo pero yo me sigo quedando con la del álbum, sobretodo por el exquisito momento musical que se sucede a partir del minuto 2:50. En ella hay una frase que ya ha quedado para la historia del grupo: “una eternidad esperé este instante”, esas palabras marcaron la reunión de la banda en 2007 en su gira Me verás volver, tras su disolución diez años antes. El disco concluye con la luminosa “Cae el Sol” que tiene el momento culmen en el speech de Gustavo.

A pesar de algunas publicaciones que señalaban a este disco como un momento de desencuentro de la banda fue todo lo contrario, un momento de expansión y de felicidad, tal vez el mejor momento del grupo en todos los sentidos. A modo de curiosidad decir que la portada fue censurada en muchos países (imagino que también muchos documentales de la 2). El disco está a punto de cumplir 30 años pero sigue tan vivo como la primera vez que lo escuché. Y para ti, argentino que sigues leyendo esto a pesar del aviso inicial, intuyo la emoción de escuchar “Té para tres” en la lejanía, cantando con nostalgia aquello de “no hay nada mejor que casa”.

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