METALEROS FROM HELL: ¡A CLASES!

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A veces resulta que el domingo por la mañana te agarra a oscuras, en una sala de música, desayunando una cerveza en un concierto de rock de una escuela de guitarra… y te das cuenta de que el mundo todavía vale la pena.
No estaba en mis planes escribir un artículo cuando me levanté el 26 de Junio – bastante tarde por cierto, por culpa de la Copa América y porque ¿Quién madruga un domingo? – y partí rumbo al concierto de fin de curso al que me habían invitado; porque cualquiera que haga algo artístico merece apoyo y porque ir a un concierto siempre es buena idea.
Todavía no daban las 12 del mediodía cuando entré en la Sala Rock Palace de Madrid, que dicho sea de paso, cambió hace poco de dueños gracias a que todavía quedan personas que se resisten a que las salas pequeñas desaparezcan, así que les deseamos toda la suerte del mundo.
Poco después, Rubén Rodrigo“profe” y responsable de todo el “asunto” se subió al escenario y nos invitó a responder a su saludo con un ¡Buenas noches! “para hacer que todo fuera un poco más auténtico” y ¡Vaya si lo fue!
Por el escenario desfilaron, tocando de a dos canciones, grupos con los nombres más variados, ridículos y graciosos que se puedan imaginar. Todos dirigidos y acompañados por Rubén, todos con las mismas ganas de mostrar lo aprendido, sin egos ni ganas de destacar, solo haciendo rock.
Juro que no sé en que momento, me encontré sacando la libreta del bolso, tomando apuntes y empezando a recolectar información, porque ahí estaba pasando algo que merecía ser contado.  Porque cuando compramos discos, entradas para conciertos o camisetas, nunca nos ponemos a pensar que ese artista más, o menos conocido, alguna vez fue alumno.
DSCN9354Entre los que nos regalaron una maravillosa mañana/noche a ritmo de rock, hemos podido ver a Ira Vilar Elfving que con tan solo 10 años, se plantó guitarra en mano, entre cuatro adultos a tocar “Angel of Harlem” y “One” de U2. Seria, concentrada y mirando de frente a los que la observaban, sin dejar de marcar el ritmo con el pie, cosechó aplausos suficientes como para guardar un hermoso recuerdo de su debut sobre un escenario.
Aaron Vilar Elfving– el hermano de Ira- también se subió al escenario. Esta vez fue con una guitarra, pero el fin de semana anterior había tocado la batería. Camiseta de rock, actitud de rockero tímido y rompecorazones con la cara escondida bajo el pelo largo, nos regaló algo de rock español (Los Suaves) para matizar lo que se había escuchado hasta ese momento.
Porque no se ahorraron nada, tuvimos desde versiones de Amy Winehouse hasta Whitesnake, pasando por una bonita “Like a Rolling Stone” de Bob Dylan y hasta una “Rock and Roll” de Led Zeppelin cantada por Sergio, que apenas se levanta dos palmos del suelo y del que les prometo que van a oír hablar. Él también se llevó una marea de aplausos.
Como los que se llevó Eladio, un jubilado baterista, que jura que Rubén le regaña más que su esposa pero que se dejó el alma en las baquetas y- aunque el “profe” había pedido un grito de aliento para un momento específico de una canción, el “¡Dale caña Eladio!, llego antes de lo indicado y por méritos propios.
También vimos pasar a Helena Castro Rodríguez y a Antonio Espejo Lozano -entre otros- una mujer de guitarras tomar y un adulto hecho y derecho que decidió que nunca es demasiado tarde para aprender a tocar.
Cuando todo terminó, una hora y media después, aparecieron otra vez las madres, padres, hermanos, tíos, amigos y afines que se habían congregado para apoyar a alguien porque mientras duró el concierto – aunque vi escapar alguna que otra lágrima de emoción- ahí, éramos todos rockeros pasándola de fiesta y ese, un mérito doble que tienen que apuntarse Rubén y sus chicos. No solo porque nos hicieron “olvidar” que estábamos ahí para apoyar a algún conocido sino también, porque mientras haya alguien que enseñe música con ese entusiasmo y haya alguien que quiera aprender… no todo está perdido.

DSCN9383El Profe
“Empecé a enseñar hace unos 20 años”– nos cuenta Rubén Rodrigo y agrega, “enseño solo guitarra pero desde todos los puntos de vista posibles porque cada estilo es como un idioma nuevo y requiere mucho tiempo y constancia aprenderlo y el rock es uno de ellos”.
Sobre el tema del tiempo y la constancia enfatiza que “un adulto sabe que tiene que tener paciencia y por lo tanto se puede trabajar más tiempo en algo, en cambio a un niño le dices que haga algo y cuando lo ha hecho una vez deja de tocar y te dice ¡Ya! En ese momento dejas de ser profesor de guitarra para ser educador infantil». Pero, aunque tiene alumnos desde los 8 años, lo cierto es que llega hasta los 65 “Porque hay personas que se jubilan y deciden saldar la deuda con ellos mismos y mi tarea es, en los dos casos, hacérselo tan fácil que ni siquiera se den cuenta que están aprendiendo. Hasta el día que se poner a tocar y ese es el más feliz de mi vida”.
Persona simple y sencilla, nos confiesa que sus logros pasan por los agradecimientos de sus alumnos y su único sueño es poder seguir haciendo lo que hace, el mayor tiempo posible: “No soy de hacer planes a largo plazo y, teniendo en cuenta que se dice que triunfar en la música es poder vivir de ella, si me alcanza para pagar el alquiler y reponer la nevera ¡perfecto!”
Como profesor dice que se ve reflejado en el alumno que fue y trata de hacer por ellos todo lo que le hubiera gustado que hicieran por él, de ahí lo de los conciertos: “Porque se acordaran el resto de sus vidas del momento en que se subieron por primera vez a un escenario y que se convirtieron en guitarristas, para mi es como un bautizo”
Enamorado de los animales nos comenta, por último, que los conciertos tienen también una labor solidaria porque una parte importante de lo recaudado va a parar a “Moviendo el rabito”, una ONG que se encarga de salvar animales que van a ser sacrificados en las perreras “Así ayudamos a sacarlos de la jaula, alimentarlos, llevarlos a una residencia y prepararlos para una posible adopción”

DSCN9380Los Alumnos 
Fueron varios los alumnos que pasaron sobre el escenario de la Sala Rock Palace esa mañana y por suerte pude hablar con cuatro de ellos que, me contaron sus impresiones, sus sueños y su día a día con la música.

Ninguno de ellos tiene aires de divo/a, es más, el único que se ve tocando y componiendo seriamente en un grupo de Heavy o Trash” es Aaron, que confiesa tener como ídolos al baterista Dave Lombardo (Slayer) y al guitarrista Gary Holt (Exodus- Slayer). Y no por nada es uno de los que más horas semanales le dedica a la música. Hele, por su parte, es más partidaria de ver que pasa: “Me veo tocando como hobbie y si surgiese algo en ese contexto y para divertirnos ¿Por qué no? Y sería algo más bien Indie, rockerillo, folk americano o incluso Bossa Nova” – dice esta adoradora de Bob Dylan “por sobre todas las cosas” pero también de Patti Smith, Joan Baez y Janis Joplin. Antonio evita dar nombres pero, dice admirar incluso a muchos artistas callejeros anónimos “porque me he dado cuenta lo difícil que puede llegar a ser esto”, se inclinaría más por algo con “guitarras intensas que permitan la improvisación”.
Ira por su parte- devota de James Hetfield (Metallica)- nos cuenta que, aunque para el concierto ha practicado mucho, normalmente no puede hacerlo más de un par de horas a la semana y que su sueño es tocar muy bien como para poder hacer solos de guitarra para su familia.
Salvo ella- que estaba nerviosísima por tener que subirse a un escenario y ser la más pequeña- el resto ya lo había hecho el año pasado y la sensación fue más o menos la misma, aunque cada uno la afrontó de una forma distinta: “tierra trágame” pensó Hele, aunque a mitad de la canción ya no se quería bajar del escenario; “Todo va a ir mal” se le cruzó por la cabeza a Antonio que se dio ánimos pensando que si sus amigos presentes confiaban, él también tenía que hacerlo y Aaron confiesa que no mira nunca a la gente para evitar ponerse nervioso.
DSCN9360Pero si en algo no coinciden es en lo que les provoca sentarse a tocar. Antonio dice que a medida que aprende, la guitarra le va hablando de cosas de las que no tenía ni idea así que los diálogos son cada vez más interesantes. Ira dice que encuentra paz y concentración, sin duda, una respuesta bastante peculiar para alguien de su edad. Hele por su parte, dice que es “una vía de escape, de desahogo y de expresión que me hace crecer, además de permitirme apreciar de una forma distinta la música que escucho”. Aaron – mucho más escueto- nos cuenta que la música lo pone contento y le da energía.
Para despedirse, Hele, que empezó a tocar casi por curiosidad porque “cantaba con mi novio que tocaba la guitarra y un día se me dio por buscar acordes y empezar”, tiene algo que decirles a las chicas que quieren aprender a tocar: “Nunca me pesó ser mujer en ningún orden de la vida, así que chica… o mujer, ¡Adelante! No importa la edad, nunca es tarde”. Cosa con la que Antonio está de acuerdo y agrega “Aunque ya de niño quise aprender, no me gustaba lo que me enseñaban pero un día me dije ¿Por qué no? Y me apunté. Así que, si un adulto quiere empezar, que se ponga a ello y que no se apure que, con paciencia, se pueden hacer cosas muy interesantes”.

Todos de edades distintas, con motivaciones y formas de encarar la música, completamente diferentes pero así todo, con algunos denominadores comunes: las ganas de divertirse, de aprender y de superarse.

Si están en Madrid, pueden ponerse en contacto con “Crea tu Estilo Guitar School” a través de su página de Facebook https://www.facebook.com/CreatuestiloGuitarschool/

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