COLISEUM (DRO ATLANTIC, 1997), M-CLAN

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Justo ahora cumple 20 años este disco. Era su segundo.
En uno de los canales de TV en los que entonces ponían música, pude escuchar uno de sus temas y me sorprendió. Cantaban en castellano… y no era “rock urbano”… sonaban americanos, sonaban sureños… Pero no eran americanos. Eran de Murcia.
Una base rítmica veterana (con el bajista fallecido Pascual Saura), unos teclados de rock, un buen guitarra rítmico (y equilibrio), pero sobretodo un guitarrista especial y un cantante/frontman genial.

Podría ser éste el disco que marcó la consolidación del grupo y culmen de su época dorada/sureña, justo antes de pasar a una etapa de productores más orientados a la venta de discos, y otras evoluciones posteriores.

Su sonido ya era más maduro que en Un buen momento, su primer disco, pero seguían fieles al sonido que por aquí conocíamos más de grupos como The Black Crowe o Cry of love. Éso siempre les ha hecho mantener un grupo de seguidores fieles.

Los guitarrazos de Santi Campillo, sin duda uno de los mejores guitarristas de rock que ha dado el país, parecían venidos de muy lejos. Su dominio del estilo sorprendía.

Se llevaban muy bien (aunque por poco tiempo) con Carlos Tarque, quizás el mejor cantante y frontman de la escena rock estatal actual.
Se complementaban a las mil maravillas, mientras el resto de la banda equilibraba las fuerzas y les daba solidez para dar vía libre a las dos estrellas. Destacaba el papel de Ricardo Ruipérez, rítmica, que siempre ha sabido estar en su sitio para dar equilibrio a las estrellas de la banda. Tarque, Campillo, posteriormente Carlos Raya…

Recuerdo escuchar el CD hasta el infinito, desde “Maxi ha vuelto a la ciudad”, “Nacional 120”, “Si estoy tan loco”, rock and roll puro, pasando por “¿Dónde está la revolución?” (para mí, el temazo del grupo), a temas más lentos como “Domingo de Mayo”, “Canción sin retorno”. Lentos, pero con energía. La que daba Campillo, con una personalidad muy marcada, junto la voz potente y rasgada de
Tarque.

Un trabajo coherente y bien hecho, grabado en Canadá. A conciencia y con ambición. ROCK.

Aunque ahora suenan diferente, este disco queda en la historia por su sonido, por mostrarnos que por aquí también se podía hacer buen rock sureño. Por dar visibilidad a Santi Campillo, guitarra y personaje, a Carlos Tarque, voz y FRONTMAN en mayúsculas.

Es bien cierto que posteriormente han tenido grandes éxitos comerciales (lo cual no veo por qué debería desterrarles de la dignidad), que han hecho directos importantes, que han sabido virar su carrera sin perder credibilidad… pero este Coliseum es su gran disco. Un clásico en nuestro rock, que debería escuchar todo el que crea que la música por estos lares está en una división inferior.

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