Cultura musical para indios y salmones

CALIDAD ESENCIALMENTE MAINSTREAM

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Hay grupos que definen un estilo; grupos que no caen en el ‘quiero ser moderno’. Que rechazan el postureo y el ‘mi imagen vale más que mil buenas letras’. Grupos que definen el destino de los géneros a los que pertenecen o que ellos mismos crearon. De ellos esperamos trabajos inéditos; pero al mismo tiempo, una vez escuchada su música, el viaje a una dimensión que ya nos resulta familiar es inminente. Grupos como Alt-J que definen la esencia de su propio estilo. Y la crean de manera sublime, como demostraron hace dos años con su arriesgado y sensitivo álbum debut, An Awesome Wave.

Conquistaron a la crítica y al público con canciones que rompían la estructura clásica de la canción, pero que no eran lo suficientemente underground para acabar siendo un grupo indie más que suena como todos los grupos indies. Los temas que compone ∆ (escribiendo ALT-J en un Mac) alcanzan una sensibilidad tan elevada que llega a todos los públicos. Podemos decir, por tanto, que ∆ es un grupo que eleva el mainstream a su máximo exponente de calidad. Vamos, que no puede no gustar. Es científicamente imposible.

En la secuela del disco ganador del Mercury Prize 2012, con las reiteradas escuchas de This Is All Yours podemos concluir que el cuarteto convertido en trío (debido a la marcha de su bajista Sainsbury de manera amistosa) dejó un perfecto último legado como cuarteto (y compuesta por Sainsbury): “Hunger of the Pine”.

Así como en el disco pasado, este también empieza con una pista llamada “Intro”, que en sus cuatro minutos nos introduce en el ambiente instrumental de lo que vendrá a continuación. “Nara” es una melancólica balada que acrecienta sensaciones con una letra que hace constante referencia a “Blue is the Warmest Color”, a las “Las Crónicas de Narnia” (“he’s found me, my Aslan”), y al presidente de la federación Rusa Vladimir Putin (“unpin your butterflies, Rusia”). Además le dan significado y una crítica social con elegancia al título de la canción con la línea final que reza “to be a deer in Nara”. (Nara es una ciudad japonesa donde los venados pueden andar en libertad).

Pero desde luego, el momento de clímax es “Every Other Freckle”. Con un ritmo contagioso y una letra insuperablemente sensual “I want to be every button you press”, nos recuerda el por qué seguimos vivos.  Cómo la erótica puede ser elegante y sugestiva. Cómo una canción puede ponernos sin llegar a ser grotesca.

En definitiva, una banda para todos los sentidos y situaciones. Solamente hay que dejarse llevar.

 

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