Cultura musical para indios y salmones

HELL OR HIGHT WATER (2016)

en CINE Y MÚSICA por

«Solo hay dos clases de cine, el honesto y el deshonesto.»

Juan Antonio Bayona, pintamonas.

La entrega de los Premios Goya con esa sombra de mercantilismo que rodea todo el cine patrio, y dicho sea de paso muchas otras esferas artísticas all around the world, nos permitió asistir al triunfo de «Un Monstruo Viene a Verme» que gracias a una campaña de marketing axfisiante ha reventado las taquillas de los cines. También ha reventado la Santa Paciencia de muchos espectadores que pasaban vergüenza ajena ante tal despliegue de «porno emocional«. Por eso es tan importante para mi salud mental y para el bien de la Humanidad en general, que existan películas honestas. Y «Hell or Hight Water» o como se iba a titular en un principio y como finalmente se le ha llamado aquí, «Comanchería«, lo es.

La última película de David Mackenzie es una road movie ambientada en un desoladora Texas, arrasada por la ambición de los bancos y abandonada a su suerte por unos políticos ausentes, ¿les suena de algo?. En medio de tanta miseria unos hermanos se ponen a robar a bancos, algo con menos futuro que un adicto a la heroína. Dos Texas Rangers son los encargados de pararles los pies.

Muy bien lograda a nivel técnico, con una fotografía arenosa y un guión que funciona como un reloj, en seguida nos dejamos llevar por las dos parejas que llevan el peso del film. Por un lado tenemos a Chris Pine y Ben Foster, dos hermanos, desesperado el primero y tronatis el segundo, que quieren hacerle una avería buena a los autenticos malotes de la película, los Bancos.

Para intentar parar a los forajidos, dos Texas Rangers, por un lado un fantástico Jeff Bridges, con un papel a su medida: entre cínico, aburrido, brillante… Y aguantando todas las pullas, Gil Birmingham. Componiendo ambos una de las parejas más hilarantes y al mismo tiempo lúcidas del último año en cines.

En medio de la trama de la película, que NO vamos a seguir destripando, podemos observar con esperanza la solidaridad entre los más desfavorecidos, el recelo ante la Ley, la legendaria educación sureña NO reñida con llevar más armas que John Rambo, un final redondo y una de las escenas más desternillantes que se han visto en la pantalla grande, en tiempo.

https://youtu.be/EFim0IPtmrM

La banda sonora corre a cargo del tándem Nick Cave & Warren Ellis. Uno con su piano y el otro con su violín y su barba. Siguiendo la senda de antiguas composiciones para cine como «El Asesinato de Jesse James por el Cobarde Robert Ford» (2007) o «La Carretera» (2010), e igual de efectivas. Aderezada con temas Country de sabor añejo de Townes Van Zandt o Waylon Jennings y compositores actuales como Colter Wall o Chris Stapleton, logrando que la música y las imágenes vayan de la mano a la perfección.

Resumiendo, una película honesta, muy necesaria en estos tiempos de ruina moral que nos han tocado vivir.

 

 

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