Cultura musical para indios y salmones

ALEJANDRO DÍEZ (COOPER), TREINTA AÑOS EN LA ERA POP (PARTE I)

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12506991_10207339458437540_1415342510_nEra el verano de 1987 cuando conocí a Alejandro Díez Garín, mientras Barcelona sufría una “ola de calor”; llevábamos años y años intercambiando cartas y prensa underground, pero fue en el metro donde nos dimos por primera vez la mano, ambos íbamos a un encuentro mod en Lloret de Mar.

Desde entonces le he seguido como fan y sus canciones me han acompañado. A veces como adrenalina de juventud y otras como antídoto de males para sobrevivir a esos “días grises”, que todos tenemos.

La carrera musical de Alejandro había comenzado en 1983 en León (su ciudad de adopción) con los FBI, un grupo de adolescentes que consiguen grabar una maqueta , subir por primera vez al escenario y poco más en el escaso año de vida de la formación.

En 1984 Alejandro forma Ópera Prima junto a Pacho Rodríguez un coletazo de la Movida Madrileña en la capital del Bierzo,  un cuarteto con el que consigue tablas como músico y compositor.

Con Ópera Prima graba varias decenas de canciones, algunas de las cuales quedaron inmortalizadas en forma de maqueta y, aparece por primera vez en TVE de la mano del mítico Juan de Pablos y su Auanbabuluba, allá por 1.986.

Estética y musicalmente se aprecia demasiada diferencia entre nuestro protagonista y el resto de la banda, lo que irremediablemente lleva a la ruptura, Ópera Prima seguirá su camino del Pop y Alejandro montará ese mismo año Los Flechazos, una de las bandas más influyentes de las tres ultimas décadas del panorama musical español y el grupo mod por excelencia.

Desde su primer concierto en León, con equipo prestado en el mítico Layla (Century por entonces) en 1986  hasta su último LP Alta Fidelidad en 1995, la banda fue creando poso tras cada uno de sus discos, al tiempo que, su indiscutible líder maduraba influencias, mezclando el Pop con el Soul como ningún otro grupo ha hecho en nuestro país.

Los Flechazos se estrenan con dos temas en el recopilatorio Teloneros allá por el 1987: «La Reina del Muelle» (“… la única cosa que quiero es un trozo de carbón, para pintarme la cara, para cambiarme de color”) y, «Un Bidón de Gasolina» (“Creo que estaba borracho cuando bailaba a Chuck Berry”), un pistoletazo de salida en el que las influencias parecían claras.

Tras la primera actuación de los leoneses en Madrid en la sala Agapo y con el apoyo de DRO, graban su primer larga duración bajo el nombre de Viviendo en La Era Pop (1988) un disco muy esperado por la escena mod de aquellos años convulsos y a mi modo de ver el disco que supuso un punto de inflexión en la misma. El tema que le da título al disco es sin duda el epítome de todas las influencias que el disco deja a lo largo de sus doce canciones: adolescencia y pasión.

Un año más tarde sale a la luz En el Club (1989), su segundo LP cargado también de guiños a la Cultura Pop, de rabia juvenil y de orgullo, ése que escupe quien ve como sus “sueños de juventud” se están cumpliendo.

Se observa ya en este y en su tercer disco Preparados Listos Ya! (1991) una madurez en las composiciones y Alejandro se hace notar como letrista.

«Suzettte» uno de los temas incluidos se convierte en trampolín hacía un publico mucho más amplio y alcanza puestos importantes en las listas de éxitos musicales de las emisoras de radio más populares.

El éxito de esta canción y, de otras como «Luces Rojas», ponen las expectativas muy altas para la compañía, que pondrá empeño en el apoyo a la banda para la grabación de su nuevo disco En Acción (1992) para convertirlos en un grupo de éxito. Pero la compañía y Alejandro lo entienden de forma diferente y, aunque sin duda el disco será el mejor de su carrera, queda lejos de las expectativas de DRO.

“A Toda Velocidad” tema que abre el LP es una rotunda declaración de intenciones para quien no lo tuviese claro todavía: “Sé que todo vuelve a empezar”.

Este disco supone un punto y seguido en la carrera de la banda y en la del propio Alejandro, fichan entonces por Elefant (el sello independiente por excelencia del Pop-Indie español) y el fin de Los Flechazos se adivina no muy lejos.

En 1995 graban su último LP ya para Elefant bajo el título de Alta Fidelidad que junto a Días Grises editado en 1996 ( un precioso EP de cinco canciones), ponen el punto y final en la historia de Los Flechazos.

En ambos trabajos Alejandro, sin obviar referencias a su estilo de vida,  evidencia un giro hacia el interior en la mayoría de sus composiciones, letras más íntimas: “busco en tu mirada la razón de mi existir”, “las nubes sueñan con llegar al mar”… Ya no son odas al modernismo. Su vasta cultura musical se nota en los arreglos y, como resultado, las canciones caen con más peso. La banda poco a poco pasa casi sin querer a un segundo plano.

El final de la etapa Flechazos está llegando y lo que nos tenga que decir su líder lo hará,  a partir de ahora, sólo ante el peligro como Gary Cooper en 1952 :

“Yo no me pienso callar ni bajo el agua”.

2 Comentarios

  1. Muy bueno! Alejandro merece un lugar privilegiado dentro de la escena patria, es bueno reconocer a la gente que sigue al pie del cañon, un grande que sigue activo…y muy activo!!!
    Buena manera también de que la gente joven o no tan joven que no lo conozcan se acerquen a » Su Universo »
    Enhorabuena por el artículo!

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