Cultura musical para indios y salmones

LA POLILLA: EL BAR DE LOS MÁS MALOS

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Corría el 1970 y pocos cuando Rafa Navarro, experto en abrir bares de éxito, inauguró LA POLILLA.
Después dos catalanes, haciendo bueno el refrán “sempre han de venir d’enfora per veure es negoci”, abrieron el bar que ha durado hasta nuestros días y que en la actualidad se ha reconvertido, otra vez, en after. Carles Ricard y Joan Odena, catalanes, recios y expertos  hombres de bar, entendieron perfectamente lo que precisaba Gomila, en la línea del Chotis e incluso rivalizando con él, hasta el punto de marcar un inexorable horario que nos llevaba primero al callejón de Bert y Maruja y luego al bar de Juan y Carlos, donde la oscuridad imperaba como presagio de lances, desafíos, desafueros y excesos. La Polillla cubría un horario que iba desde la tarde hasta el amanecer a base de buena música, muy especial y nueva así como repleta de guiños y complicidad, ¿por qué?… simplemente porque era la hora de La Polilla.

Bar de referencia para los chicos más “malos” de Palma, fue, repito, un bar musical de primer orden y tuvo una época de inserción en la juventud palmesana y mallorquina en general, muy larga, conservando hasta el final a muchos de sus más conspícuos clientes. Era un bar oscuro, como correspondía a los ochenta y de música mayoritariamente dark. La Polilla fue para expertos en música y para inagotables noctámbulos que nunca consideraron que fuera hora de volver a casa (nunca… pero nunca, así hasta convertirlo en after), un puerto de abrigo

El peculiar estilo de Juan y Carlos, que llevaron con mano derecha, en ocasiones de hierro, por lo delicado de su horario y de la gente que a esas tardías horas merodeaba por Gomila, era el sancta sanctorum de algunos de los más grandes entendidos en música que en Palma hayan existido. A esas horas era difícil mantener la calma; ellos lo sabian y tuvieron el aplomo y la mano firme si era preciso ya que, como decían nuestros padres, “a esas horas no puede haber gente buena en la calle”, sin  saber que era LO MEJOR, era el momento mágico en el que flaqueaba la pasta pero íbamos sobrados de sensaciones y de lo que fuera que tomáramos para mantenernos hasta el amanecer.

Bar emblemático donde los haya, superviviente a generaciones que no han sobrevivido sin él… Último reducto de los noctámbulos, escondrijo de los duros, rincón de supervivientes enamorados de la música que, año tras año, desgranaban los mejores disc jockeys que hubo en mi generación: José Maria Vilariño, gran amigo y gran persona, Ivan Albons, Pablo AlbertiJaume Mora, Juan Carlos Palou, Sebastiá Llull y el gran Miguel Giner o mi amigo Paul Bertholle, todos ellos pincharon en LA POLILLA, y algunos que me dejo. La barra la defendían los y las mejores: Kiki o la sinpar Mónica Coll y otros más. Escuchar música, beber compulsivamente y ligar eran algunos de las aficiones de la parroquia polillera. En este capítulo de los heróicos trabajadores de La Polilla, quisiera pedir perdón a los que haya podido olvidar .

Muchos de nosotros recordamos, por qué no reconocerlo, sonoras broncas entre  sus paredes, pero Juan y Carlos eran muy buenos gestionando su  negocio y muy  expeditivos a la hora de cortar dichas broncas; al igual que en el Chotis, era difícil, sino imposible, pretender no pagar una copa; una simple mirada de Carlos podía  ser una invitación a abonar las consumiciones antes de salir del local, porque de un momento a otro iba a sonar el disco de Maria Dolores Pradera con el que , en mis tiempos, se cerraba el bar. A pesar de algunas bronquillas (pocas) el bar contaba con una clientela fija y fiel, entre los que yo me encontraba, porque ir a La Polilla era como un aviso a navegantes: “Cuidado conmigo tíos, cuidado chicas, soy cliente de La Polilla y puedo estar despierto noches enteras y vacilarte horas y embelesarte con los mejores temas, los más actuales”.

Cuando Gomila se fue expandiendo, algunos de nosotros fuimos a Moncloa y otros bares pero ojo… nunca dejamos de rematar en la Polilla, donde correspondía, donde estaban los chicos malos

Así pues era frecuente un paseo por toda la zona; del Chotis al Joe`s, a la Moncloa , La Polka, a veces el África, pero si eras alguien en la noche de Palma y un enamorado de la buena música, del dj mismo, ¿por qué no?, o del ambiente dark, el bastión lúdico de primer orden era, a aquellas horas: La Polilla. Música de primera división, rock con pocas concesiones, o ninguna, a otras modas pasajeras.

Otro tema es si en La Polilla, además, se ligaba, es decir… habida cuenta de que buena parte de la parroquia recalaba a altas horas, resulta fácil pensar que sí, que podía darse el ligue. Y yo doy fe porque al no ser bebedor, ejercí de voayeurista en no pocas ocasiones y puedo  afirmar que se ligaba, ya lo creo.

Dicho todo lo anterior no resulta extraño que el bar haya alcanzado la longevidad tan merecidamente .

Mi buen amigo Carlos lo alquiló, hace pocos años a una gente que ya lo abrió directamente como after y esperemos que corra la mejor de las suertes porque estamos hablando amigos, de parte de nuestras vidas, de un bar que guarda recuerdos de todos, imborrables e inolvidables.

17 Comentarios

  1. Muy buen articulo lastima que ya no pongan musica buena pero sigue siendo ultima parada lo que son otros tiempos aun mantiene esa pequeňa energia de la que se habla en el articulo.

  2. Toda una epoca entrañable para todos los q considerabamos La Polilla como nuestro templo, incluso sin saberlo. Leer tu articulo me ha rememorado todo este tiempo q compartimos los q no encasillabamos fuera de el. Enhorabuena

  3. Yo fui mucho, pero ya en una etapa posterior. Sin duda mucho más decadente que la que cuenta usted. Vamos, que los malotes lo eran de verdad…
    Hoy en día directamente es un lugar muy degradado, sin música y con chusma por doquier. Todo muy loco.

    • Te contesto muy tarde porque tengo jaleo. T agradeźco el comentario. Una sola cosa que decir ..los malos de tiempos atras . Los de verdad …tiraban de navaja de pistola e incluso el TITI entró a Abraxas con ametralladora. Gracias

      • Si Pepe, toda la razón. La ultima época de Rafa Navarro, que no paraba nunca por allí y la barra la llevaba Hugo. Fue una etapa muy siniestra y violenta, el local estaba siempre lleno de quinquis. El Titi, el Pelos, el yanki, el lejia, el rubio. Había una fauna que daba miedo. El Titi con diferencia era el mas peligroso, le dio navajazo a un chico en la puerta y casi lo mata.

  4. Gracias por el articulo sobre LA POLILLA. Mencionas también otros bares del barrio y lo que llamas Moncloa, creo se llamaba más bien Monaco… al no ser que te refieres a otro bar de este nombre. En aquel entonces (1976 hasta 1989) vivia en el terreno y no me suena lo de Moncloa. Donde se supone que estaba??
    Gracias y saludos

  5. Bueno me ha encantado, pero no estoy de acuerdo en varias cosas. Broncas, yo no las recuerdo,.que alguien perdiera los papeles…normal. Del fundador lo recuerdo bien, eso tiene de bueno, pero…no tenia una sola cara. Y si habia que vender a alguien…En general, recuerdo el suelo del bar, creo ..todo de madera, lo que le daba algo..que nos encantaba, llevavamos botas con tacon de piel de valverde, la poca luz, los bancos a los lados, siempre te encontrabas a alguien con un trago entre las manos, y miradas directas en la penumbra, la musica inolvidable, y si, se ligaba ..era un buen sitio, casi,casi era pieza segura para acabar la noche.
    Las broncas y el bajo nivel de la zona ahora nunca se ha visto en estos pagos. Recuerdo el chotis, buenos eran los dueños, broncas ni una. Moncloa…la gente muy puesta, he cisto de todo, pero no violencia. Y el titi, si entro con la escopeta, pero era puro teatro, al dia siguiente, en su casa, con su madre, recordando se descojonaba, recordando como la gente le tomaba en serio. Era unico, muy buen actor, muy buen amigo, y tenia alguna pieza mal puesta, pues venia de donde venia, del otro lado del arroyo. Tambien habia el submarino, del sr. Pinto, pero si…como barazo la polilla!

    • Ana. Suscribo todo lo que dices. Cierto que la metralleta que entró Juan el Tití estaba rota y no se podría ni disparar pero verle entrar con ella en Abraxas donde yo curraba… Eso fue muy efe ctista

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