Cultura musical para indios y salmones

LA CANCIÓN DE JUAN PERRO (1987), RADIO FUTURA

en ÁLBUMES por

 

Yo era un hombre de papel, tenía sólo 8 años. Veraneaba en la casa de mis abuelos en Cala Blava. Aquel año (como éste) se superaron los 37 grados. Aún recuerdo los sudores en las lunas de agosto. El calor hacía difícil dormir. A veces tenía miedo. Algunas noches oía pasos en la escalera… ¿Annabel Lee? Escaso de valor echaba a cara o cruz mentalmente el atreverme a romper el sobrecogimiento. Entonces llegaban las pesadillas y las flores negras. De pronto un baile de perros interrumpía el sueño de madrugada, con sus ladridos contagiosos a tan mala hora. Y como un eco iban cesando hasta permitirme volver a dormir. Despertaba con el canto del gallo… y así se sucedían los días,  hasta que la lluvia del porvenir marcaba el fin del verano y la vuelta al cole.

Y en ese verano no sé cuántas veces pude escuchar el cassete de La Canción de Juan Perro (1987) de Radio Futura. Y ahora, recordando… no sé muy bien si yo vivía en aquel álbum o si sus canciones vivían en mi.

Aunque todo es opinable para mí La Canción de Juan Perro es el mejor álbum de Radio Futura. El álbum más madurado y el que supone la cúspide de su carrera musical.

Tras dedicar mucho tiempo a repensar su intención musical, Radio Futura se reestructuró empezando por su formación, quedando la piedra angular: los hermanos Santiago (voz y guitarra) y Luis Auserón (bajo) y el ya fallecido Enrique Sierra (guitarra) e incorporarando un nuevo batería y teclista. El sonido también variaría. Ya no cabían los sintetizadores ni ningún tipo de artificio electrónico. La idea sonora que tenían para su nuevo álbum era mezclar rock y música latina, algo que ya se vislumbraba con el tema anterior: «Semilla Negra». A canciones con sabor latino se le añaden temas de calidad que se mueven entre el rock, el blues, el reggae o el funk.

La producción de La Canción de Juan Perro corrió a cargo de Joe Dworniak, considerado por la banda casi un «radiofutura» más. Las maquetas fueron grabadas con un equipo de los años 60, una auténtica reliquia que les aportaba un sonido más auténtico y directo. Las canciones fueron muy cuidadas, así como la ejecución. Para terminar de redondear el álbum fueron a grabar a Nueva York a los estudios Sigma Sound de los Talking Heads, siendo probablemente el primer grupo español en salir de la Piel de Toro para grabar un disco.

Una vez allí y tras evaluar presupuestos, contaron con músicos de sesión de lujo: el cubano Daniel Ponce en la percusión y en la sección de vientos The Upton Horns, que habían colaborado con músicos de la talla de Tom Waits o James Brown.

El resultado, un álbum absolutamente fantástico y redondo.

«En un baile de perros» es el primer tema del álbum, una canción directa y repleta de intenciones, mezcla de rock y R&B que nos recomienda discreción. «El hombre de papel», canción de contradicciones interiores y que muestra la fragilidad de las personas es un tema de apariencia sencilla aunque de indudable calidad.

Tras estos dos temas de escasa duración, recuperamos el tono con «A cara o cruz», una canción canalla que frase a frase nos guía a modo de sabiduría popular. Los teclados hacen la canción especialmente salsera.

«La lluvia del porvenir» nos lleva por terrenos parecidos a los de «La Estatua del Jardín Botánico», tema inspirado en la obra de Juan Rulfo, «Pedro Páramo».

«La negra flor», canción homenaje a Barcelona que tinta de reggae jamaicano una de tantas historias de amor y prostitución. Y siguiendo con temas del puterío, Radio Futura nos calienta con «37 grados», primer sencillo extraído del álbum y un claro ejemplo del rock latino que pretendían.

De pronto el álbum oscurece y se vuelve misterioso con la increíble «Annabel Lee», una canción incorruptible inspirada en el poema homónimo de Edgard Allan Poe, que nos mueve entre el amor preadolescente y territorios hectoplásmicos. Tras el receso vuelve el calor. Volvemos al mundo real (y rural) que se nos presenta en «Luna de Agosto». El último minuto prácticamente instrumental es uno de los grandes momentos del álbum.

Sigue desprendiendo calor La Canción de Juan Perro. Con el blues «La mala hora» puedes sentirte empapado por el sofoco de sus notas, o tal vez por tus propios demonios. Pero es hora de aplacarlos, «El canto del gallo» es el epílogo del álbum y nos deja una sonrisa imposible.

Aquel álbum era perfecto para aquel sofocante estío… igual de perfecto que lo es ahora. Ahora que se han superado los 37 grados y que sigo siendo un hombre de papel… de 36 tacos.

Policía: ¡Alto!

Músico: ¿Un asalto?

Policía: ¡A ver qué llevas encima!

Músico: La vida sólo…

Policía: Si te pillo algo te vas a enterar…

Músico: Mala suerte, sólo voy de vino.

Policía: ¡Estabas molestando a los vecinos!

Músico: Ya me iba a acostar.

Policía: ¿Con quién? ¿Con la Juana? Está durmiendo sola… su padre está en el bar.

Músico: Siento cierta desgana, es casi de mañana…¿me deja su pistola sargento?

Policía: ¿?

Músico: Para matar el aburrimiento…

Policía: Déjeme usted mejor su documento…

Músico: Se lo ha llevado el viento…

Policía: Pues qué fatalidad.

Músico: Ser un artista… y no tener identidad.

                                                                      Fdo. Santiago Auserón

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