LAVA FIZZ, SALA PETITA TEATRE PRINCIPAL, 13 FEBRERO 2018

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Quedarte prendado de grupos noveles es como cuando después de diez años de matrimonio y tras la correspondiente separación descubres que aún puedes volver a creer en el amor. Sí…, algo así. De repente ves algo en esas melodías que son capaces de envolverte hasta la emoción, y sin que te des cuenta vuelves a sonreír al escuchar el nuevo single, “Youth is dead” en este caso.

Lava Fizz quizás no inventen nada nuevo, como tantas otras bandas, pero desde luego tienen una marcada personalidad musical, y sobre todo destilan un sonido elegante que brilla con luz propia, recordando en el mejor de los sentidos a unos clásicos ochentudos como Joy Division o, por citar alguna referencia más contemporánea, a unos alquimistas sonoros como son Fanfarlo. El primer EP Spark of Hope nos dejó a más de uno con la boca abierta al presentarnos cinco temas de los que tres podrían ser singles adelanto de un LP tranquilamente. Estoy hablando de “Honest”, “We’ll never fight again” y “El Refugiado, el Lobo y el Cordero”.

Ahora nos presentan 2 temas adelanto de lo que será su nuevo -por fin un largo- trabajo (previsiblemente para finales de año) y lo han hecho en un marco inmejorable. El pasado 13 de febrero se vistieron de largo en la Sala Petita del Teatre Principal de Palma para estrenar el videoclip de “Youth is Dead”, ofreciendo un concierto presentación de dos temas nuevos (este tema y otro más, “Distance”) que presagian un disco que les puede situar en el mapa del indie nacional, y con un poco de fortuna en más de un festival de referencia. Con una puesta en escena sobria y austera pero cálida a la vez -los que conozcan la Sala Petita entenderán que diga esto- la banda salió a escena después de la proyección del videoclip; videoclip creado por la agencia Solworks, que por otro lado nada tendría que envidiar a uno de aquellos videoclips de los años más icónicos de la MTV. Sin apenas mediar palabra entre canción y canción en los primeros minutos, los mallorquines ejecutaron su plan perfectamente, adornando alguno de los temas con breves preludios instrumentales. Es en esos momentos en los que te miras con el tipo de al lado y apenas sin palabras, con tal sólo un gesto, apruebas con nota aquello que estás escuchando. Y es que en los detalles es justo donde está el cariño y el amor por la música, en su concepción más global, que esta formación desprende; como la proyección de unas visuales cuidadas a cargo de Blanca Alonso durante todo el concierto.

El resultado final: un público entregado, y una banda agradecida y sorprendida a la vez por el respetuoso silencio y la total atención de unos asistentes al que no están nada acostumbrados. Pero señores músicos, vaya acostumbrándose que sin duda apuntan ustedes muchas maneras… Mucha suerte.

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