Cultura musical para indios y salmones

INVOCANDO EL ESPÍRITU ‘TITANIC’

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Parece mentira, pero nos plantamos ya en nuestro tercer suplemento en Última Hora y lo que empezó como una aventura un tanto kamikaze, va tomando cuerpo y consolidándose. Pues bien, una vez superada la famosa la cuesta de enero sin tener que lamentar mayores pérdidas en lo musical (después de lo de Bowie el año pasada por estas fechas) afrontamos el mes de febrero, ese mes especial y diferente, como con prisa por acabar… El mes en el que todos esos centros comerciales se encargan de recordarnos que el espíritu del amor es la gran esperanza mundial y tal. Luego está Spotify, que empezará a recomendarnos listas de reproducción para enamorarse, para cenas románticas, otras para hacer el amor…, qué sé yo.

Obviamente puede ser una buena ocasión para pensar en la relación tan estrecha que siempre ha tenido la música con el amor, entendiendo este último sobre todo como el gran triunfador de la vida y aquello que nos completa como seres vivos. Pero desde luego nadie es ajeno a esa faceta poliédrica del amor, a sus múltiples vertientes: el amor platónico, el no correspondido, el amor eterno, el ciego; ese amor dañino, o el prohibido…, el imposible.  De hecho, estaremos muchos de acuerdo en que es muy probable que las mejores canciones de amor hayan sido de hecho de desamor. ¿Cómo distinguirlas? Pues eso ya depende mucho de cada uno y sus circunstancias. Pero el denominador común será casi seguro, ya sea en un caso u otro, ese “subidón” repentino propio del enamoramiento, o bien el sentido desgarro del corazón cuando nos estrellamos.

Es uno de los temas universales; y todos los grandes escribieron (y escribirán) algún día canciones sobre ello; desde The Beatles -que ya hicieron su particular declaración de intenciones con ”All you need is love”-, Elvis Presley o el recién galardonado Premio Nobel Bob Dylan; hasta grupos nacionales ochentudos como Los Secretos -quién no ha escuchado en bucle “Pero a tu lado” con sus primeros amores-, o el mismísimo Iván Ferreiro, que cuando se trata de canciones de desamor sabe dejarte hecho trizas como nadie. Todos tenemos nuestras preferidas, aquellas a las que acabamos recurriendo en determinados momentos. Y aunque sea siempre difícil hacer una lista personal de las mejores canciones “moñas”, creo que siempre metería “I miss you” de Incubus en cualquiera de ellas. Pero en mi opinión me aburre mucho, incluso me cabrea, que cada febrero nos bombardeen con el temita de San Valentín, para invitarnos a gastar principalmente. Eso sí, si se trata de regalar un disco quizás lo vea de otro modo. Y es que lo cierto es que gracias al regreso del vinilo – el disco de toda la vida- y a la vuelta de lo vintage, parece que la industria musical puede recuperar algo del terreno perdido durante los últimos tiempos. Además, 2017 llega con muchas novedades interesantes, tanto nacionales como internacionales, y seguro que habrá aún muchas nuevas historias de amor y desamor en las que vernos reflejados.

En cualquier caso, no hagan caso a este que escribe; si tienen pareja aprovechen y salgan, alcen sus copas y celebren conjuntamente el amor y la música; y si no la tienen… salgan, beban igualmente y celebren su amor por la música.

(Foto portada: Pato Conde @PatoCondeHP)

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