KEVIN AYERS, «SI NO ARDES NO BRILLAS»

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Fueron pocos los medios que se hicieron eco de la intrigante nota encontrada junto al lecho de Kevin Ayers en el momento del descubrimiento de su cadáver. La misiva contenía un mensaje que decía »si no ardes, no brillas». Misteriosas palabras, propias de de un enigmático personaje como era el genio de Kent, aunque probablemente no guarden relación alguna con su muerte…

Para muchos, Kevin Ayers sigue siendo un gran desconocido. Ha sido descrito como un bohemio, un dandy o un hippy, sin embargo lo que prevalece y perdura es su música y es que probablemente estemos ante uno de los más geniales y lucidos compositores de su generación. Solo aquellos que se han adentrado en su música reconocerán en ella la sofisticación de sus melodías, la elegancia de sus letras y esa capacidad compositora solo al alcance de los maestros de la música pop en mayúsculas.

Nunca olvidaré el día en que mi padre me enseñó su canción  “May I? “ me pareció genial desde el primer instante y tiempo después descubriría la obra maestra “whatevershebringswesing”, que entre otras, contiene la canción que da nombre al álbum. Una auténtica joya repleta de arreglos magníficos y que incluye el que en mi opinión uno de los más brillantes solos de guitarra que jamás se hayan hecho, pero en este caso, a cargo de un jovencísimo o Mike Oldfield que por aquel entonces era aprendiz de Kevin. Inmediatamente después de escuchar esta maravilla, llamé a mis amigos, cogimos nuestros ciclomotores y fuimos a Deià en busca del genio británico.

Desgraciadamente no tardamos en descubrir que hacía ya un tiempo que se había mudado al sur de Francia, pero probablemente pasó en la localidad Tramuntana algunos de los mejores años de su vida, y no es de extrañar, pues no eran pocos los artistas que habían quedado cautivados por la energía y el magnetismo de esta tierra mágica. Según cuentan ahí mismo David Allen tuvo una visión, pudo imaginar a una gran banda tocar, esa visión originaría la fundación de la banda “Soft Machine” junto a Robert Wyat y el propio Kevin Ayers.

Y es que Kevin Ayers no es tiempo pasado, sino presente y probablemente futuro.

Recuerdo un encuentro con el grupo estadounidense Allah Lahs en el “backstage” del ya desaparecido Solar Fest. Inmediatamente me preguntaron por Kevin Ayers, Mati Klarwein y toda esa generación de artistas que coincidieron en Deià por un tiempo, bajo la luz de un faro llamado Robert Graves. La conversación sobre estos maestros hizo que conectasemos de una manera especial. Mi sorpresa fue descubrir poco tiempo después que Allah Lahs homenajearían a Kevin Ayers en un fantástico EP.

Probablemente sea el momento de recuperar su música y de que las nuevas generaciones redescubran a este magnífico compositor. Su obra continúa viva.

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